REINA DE AMÉRICA
'Amat' sobre todas las cosas

El libro de la escritora catalana está ubicado en el Chocó, y narra las vivencias de una extranjera que ama y sufre el país. Las regalías serán para Bojayá.

La novela está llena de silencios.

Parece increíble, pero en las más de 250 páginas se puede palpar el silencio que la escritora catalana Nuria Amat planta a propósito en La reina de América. La historia busca ese claro objetivo: que se sienta el ritmo de la selva chocoana, que se palpe el desconcierto de todo escritor asombrado por la manera en que conviven en Colombia la muerte y la vida, y que el lector perciba que el silencio también habla.

Hace 25 años Nuria Amat comenzó a escribir La reina de América, solo que entonces no lo sabía.

Enamorada y libre, viajó por América Central en compañía de su ex esposo, el escritor colombiano y profesor suyo de literatura Óscar Collazos, y terminó frente al Pacífico chocoano, tecleando en una máquina de escribir Remington su primera novela sobre -contradictoriamente- la Cataluña que añoraba. Su hija nació en Colombia y estrechó más su vínculo con el país.

Tres meses después regresó a España. Los años le cobraron su cuenta de cobro, pero ella los pagó escribiendo y haciéndose un nombre en la literatura hispanoamericana. "Me fui siendo nada y regreso ahora convertida en escritora. Es como volver a casa con el trabajo hecho", asegura.

Y su trabajo es -como el Chocó- diferente. Un libro comprometido y cargado de una poesía sagaz y casi desnuda; una novela en la que se confunde el monólogo, la conversación, el apunte casual, la reflexión y el dolor, y al que se le agradece que se rompan las barreras y subsista la literatura. La reina de América es una mirada íntima femenina a un país, una cultura, una mujer y la propia vida.

"En mi novela cuenta la voz, no el personaje. Busqué a propósito un tono narrativo personal porque estoy más a favor de la literatura que de las historias", dice.

Su compromiso como extranjera con el país la llevó a tomar la decisión de donar todas las regalías de su libro para los desplazados de Bojayá a través de la Diócesis del pueblo. "Me dí cuenta de que tenía que aportarles algo, sobre todo si mi novela ocurre en el Chocó. Este viernes 2 es la conmemoración de la tragedia, y quise regalarles esto", explica.

No será el único aporte al país. Luego de visitar la red de bibliotecas de Bogotá, decidió tomar la vocería para pedirles a las editoriales españolas que envíen libros y que cada autor español firme un libro dedicado a las bibliotecas públicas nacionales.

Española y mestiza

Como remate y a la manera de su libro, entre silencios y frases contundentes, Nuria Amat explica la intención de su literatura:

"Escribí La reina de América cuando en un momento dado se me vino un recuerdo muy fuerte de Colombia. Entonces dejé Barcelona mentalmente y me situé aquí. Hice las veces de una documentalista de novela, leyendo todo lo posible, y escribí la novela desde el dolor. Mi inconsciente me decía que si había evadido a Colombia por tantos años era para volver a ella.

"Tengo el corazón de izquierda y me duele lo que pasa acá. Aunque igual, cuando pienso en la tragedia de Colombia creo que el único que tiene razón siempre es la víctima.

"Soy una extranjera con compromiso de país. No solo: también con la vida y con esta generación. Tengo un compromiso con mi literatura, con el hecho de ser testigo de mi época. Si trabajo con la palabra es para acercarme a la esencia humana. Yo estoy en contra de todas las injusticias. Los escritores debemos implicarnos, no desde el poder porque corrompe, sino desde la independencia.

Mi gran miedo sigue siendo la página en blanco. Pero sé que quiero seguir dando mi vida a la literatura. La verdad de la palabra está en el silencio. Mi voz también. Cuando más palabras pones, menos tienes qué decir.

"Siempre me consideré mestiza. Soy hija de la gran literatura hispanoamericana. Me casé con colombiano. Tengo hija colombiana. Nací en la periferia, porque soy de Cataluña y he aprendido a escribir en castellano, que no es mi lengua.

ENRIQUE PATIÑO O. Redactor de EL TIEMPO