Nuria Amat está en Bogotá. De Colombia se siente hija a pesar de que al país no había regresado desde su época de juventud, cuando se casó con su profesor, el escritor colombiano Óscar Collazos, con quien tuvo una hija. De Colombia trata Reina de América, una ambiciosa novela narrada poéticamente en una prosa ágil y estremecedora. De ésta, habló con El Espectador:
P.Su novela es autobiográfica. ¿Cómo fue la preparación para escribir Reina de América?
R.Si yo no hubiera vivido ese escenario, no la hubiera podido escribir jamás. Yo viví en el Chocó cuando era muy jovencita, tenía 24 años. Viví tres meses perdida ahí en la selva, acompañada de un periodista precisamente, de un escritor colombiano. Ese era el escenario pero no la historia, porque el argumento es la Colombia actual, sobre todo la problemática que tiene. Cuando yo escribí esa novela no sabía que en el Chocó estaban sufriendo de ese modo con la guerrilla, los paramilitares, los campos de coca.
P.¿Cómo se documentó para basar su novela en el conflicto colombiano?
R.Leí muchísimo. Los escritores somos grandes ladrones de palabras de todo tipo. Leí mucha prensa, sobre todo.
P.¿Y qué opina del conflicto colombiano?
R.Yo opino que Colombia siempre ha estado en conflicto, el de ahora es tal vez el más doloroso. Cuando yo llegué aquí, también había conflictos, pero en la actualidad es una situación de guerra y al mismo tiempo unas ganas de salir adelante. Creo muy poco en la política y cada vez más en el ciudadano. La solución a los problemas está en un movimiento solidario de las personas, más que en el poder.
P.¿Es su novela una denuncia?
R.Todo lo que yo escribo es una denuncia, porque escribo para mostrar mi desacuerdo. Sea una historia de amor o una historia de guerra. Pero no expresamente. Yo no pensé: voy a escribir una novela para denunciar, porque así las novelas nunca salen. Yo escribo novelas por necesidad, no porque se me impone. No hay un mensaje explícito ni previo.
P.Las regalías de la novela las va a donar a los desplazados de Bojayá. ¿Por qué tanto interés por Colombia?
R.Porque es parte de mi país literario, porque yo digo que volví a nacer en América Latina, tengo como dos nacimientos. Vine aquí porque quería ser escritora, me casé con un escritor colombiano.
P.Háblenos de esa época.
R.Yo era una jovencita de 24 años, llena de inseguridades pero con la seguridad de que quería ser escritora. No una escritora cualquiera, quería ser una gran escritora. Era muy tímida, pero con ganas de aprender. Viví en casas de escritores siempre, conocí a todos los escritores y aprendí mucho leyendo, siempre leía.
P.En los personajes de Reina de América hay cierta obsesión por la muerte. ¿ Por qué?
R.Yo tengo un poco esa obsesión y tal vez me viene de la infancia pues mi madre murió cuando yo era niña. Sin embargo, no es extraño porque todos los novelistas la tenemos, novelar es hablar con los difuntos. Hay que ser un intermediario entre la vida y la muerte. Las buenas novelas hablan del amor y de la muerte.
P.¿Qué piensa de la literatura femenina?
R.No me gustan las etiquetas. Soy feminista y esta novela, por supuesto, está a favor de las mujeres. No le puedo decir que no existe la literatura femenina, porque sí existe un tipo de literatura que juega con el tópico de la literatura femenina. Yo creo que la gran literatura no debe tener etiquetas. Es como hablar de literatura gay o literatura masculina.
P.Dicen que usted es la musa de muchos escritores importantes. ¿Qué opina de esto?
R.Esto es un elogio. Yo diría que me han apadrinado muchos escritores, he tenido esa suerte. Siempre seguí una línea fuera de lo comercial en lo posible, porque quería mantener una línea pura en lo que es la voz narrativa. No quería entrar en el mercado comercial para ser una escritora famosa. No sé si soy la musa, la amiga o la apadrinada.
P.¿Entonces no se puede hablar de una meta como escritora, sino de escribir por pasión?
R.Sí, no tengo metas. Fíjate que única meta ahora es poder escribir otra novela, porque este es el miedo que tenemos cuando terminamos una novela, porque aunque me demoré dos años yo sentí como si fueran 20.
P.¿Sufre cuando escribe?
R.Hay momentos en que me desgasto y tengo que ir al médico. Lo paso mal. Es como cuando se tiene un amante, una gran historia de amor secreta que empieza y sabes que se va a terminar porque es imposible y entonces sufres y lo pasas bien. Tienes que darlo todo pero en secreto, porque no se puede hablar cuando estás escribiendo... Pero ahora estoy recuperándome.
Carolina Abad